El avance de la IA en las empresas españolas no está provocando el resultado esperado en los resultados de las mismas. Según un informe de McKinsey, aunque el 80% de los empleados asegura ganar eficiencia y ser más productivo gracias a la IA, solo el 37% de las empresas logra mejorar su beneficio operativo. Esta desconexión se refleja también a nivel macroeconómico, ya que, de acuerdo con los análisis del BCE, la ganancia de eficiencia agregada en la economía sigue sin alcanzar las grandes expectativas generadas. A pesar de contar con un marco normativo sólido impulsado por las regulaciones europeas, la realidad operativa muestra grandes contrastes. El análisis de SAS e IDC concluye que España destaca positivamente en cuanto a políticas de inteligencia artificial responsable y en capacidad de explicación, pero falla en la gobernanza de modelos, siendo este su punto más débil frente a la media mundial.